Los negocios que Farmacity prioriza antes que la suba salarial hacia sus trabajadores...
La góndola de los medicamentos libres.
Farmacity llegó a la Argentina en 1998 y hasta mayo de 2011 contaba con
4.000 empleados a su cargo. La empresa ocupó el mercado en una década.
Vende más del 40% de los medicamentos en la ciudad y mueve 1.800
millones de pesos por año. Ya tiene más de 100 locales en Capital, donde
cerraron unas 1.600 farmacias de barrio. Los vínculos de la empresa con
funcionarios PRO y el veto de Macri que le aseguró el negocio de los
productos de venta libre al gigante farmacéutico.
Viernes 4/5 : Provincia
de Buenos Aires; analiza usar un bono a proveedores, y las farmacias ya
se preguntan qué pasará con la dispensa de los medicamentos
Miercoles 2/5: Más control de los medicamentos; la ANMAT publica lista online de fármacos autorizados para la venta
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Viernes 27/4: Farmacéuticos en alerta; se viene el sistema de trazabilidad y hay más dudas que certezas
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Jueves 26/4: Trazabilidad; Farmacéuticos de Lanús analizarán sistema nacional
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Miercoles 25/4: CAFAR en Lanús; el pleno de la Caja conversó con los colegas lanusenses sobre el sistema previsional farmacéutico
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Martes 24/4: CAFAR se presenta en Lanús para hablar del sistema previsional farmacéutico de la Provincia
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Lunes 23/4: Con gran participación, cerró el curso de atención farmacéutica en el Colegio Profesional de Lanús
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Miercoles 18/4: Informe especial; obras sociales con cuentas “en llamas” complican el futuro de las farmacias
Farmacity que llegó a la Argentina en 1998 y hasta mayo de 2011 contaba con
4.000 empleados a su cargo. La firma señala que desde su arribo ha
invertido en el país poco más de 400 millones de pesos.
Farmacity deja su huella, por donde pasa...
Los efectos de
su despliegue son resistidos por las cámaras que nuclean a los
farmacéuticos de barrio o tradicionales. Ricardo Aizcobe, presidente de
la Confederación Farmacéutica Argentina, señala que
"en la ciudad de Buenos Aires se cerraron cerca de 1.600 farmacias".
"Quebró casi el 50 de los locales que había hace unos años".
Según relata Aizcobe, Farmacity condena a las farmacias de barrio a
bajar sus persianas de forma definitiva, a través de rifas y
promociones. "Las farmacias tradicionales tienen una brecha de tiempo
entre que pagan el producto de la droguería y lo venden al consumidor
de casi 28 días. Si es para obras sociales ese lapso se estira a 60.
Para cubrir el desfase se apela a lo que ingresa de la venta de
productos biomédicos como frascos de urocultivo, gasas, vendas,
jeringas, agujas u otros elementos vinculados a la industria
farmacéutica.
El problema es que Farmacity con sus lógicas de
promociones y ofertas absorbe ese dinero al contado que le permite a la
farmacia de barrio superar el desfase y ahí se produce el rojo que va
incrementándose rápidamente. Además la cadena obtiene mejores plazos de
las obras sociales por el volumen que maneja", relata Aizcobe. Hasta
aquí no sería más que una disputa comercial. Sin embargo, tienen
consecuencias sociales ya que Farmacity no pone sucursales en sectores
carenciados o rurales sino en grandes avenidas o barrios luminosos. Pero
Farmacity tiene otros intereses además de vender chocolates.
Entre sus
accionistas más importantes figura Merril Lynch, uno de los fondos
buitre con los que tuvo que negociar el Estado argentino tras el
default. "Tiene el 18 por ciento del paquete accionario", señala Néstor
Caprov, quien dirige el portal especializado en temas de salud y
farmacéuticos
www.miradaprofesional.com.
"Además
-agrega Caprov-, Farmacity sabe camuflarse ante las víctimas. Desde hace
un tiempo, en sus cajas la gente puede retirar sumas de dinero de
aproximadamente 150 pesos. Farmacity en realidad es un fondo común de
inversiones con capitales externos que no dejan su ganancia en el país.
Esto es clave para entender cómo se atenta contra el trabajo argentino
que da la red de farmacias pymes y que garantizan las campañas públicas
de vacunación, la información a los pacientes del buen uso de los
medicamentos y el cumplimiento de los tratamientos. Es decir, ni más ni
menos, esas 15 mil farmacias a lo largo y lo ancho de nuestro país son
polea fundamental de la atención primaria. Por eso, los propietarios de
las farmacias no deberían ser sociedades anónimas, porque el Estado
debe tener herramientas para garantizar la salud pública. El medicamento
es un bien social. Hay varias provincias donde Farmacity no entra
justamente por esto.
La magnitud del problema.
Los
medicamentos de venta libre llamados OTC surgieron como una necesidad de
los laboratorios en los 90 debido a que las patentes de buena parte de
sus marcas estaban por vencer y para las casas matrices su
comercialización significaba -significa- la mayor parte de sus
ingresos. Estos medicamentos ya tenían una experiencia de fiabilidad y
por eso se permitió su venta libre. Sin embargo, no se trata de
sustancias inocuas sino que pueden tener efectos adversos.
"Son
remedios que no pueden ser agarrados de una góndola sin un consejo
profesional. El Ibuprofeno, por ejemplo, puede producir problemas en
los riñones sino se ingiere en forma dosificada. Ese consejo ¿quién se
lo va a dar?, si desde la cadena solo le dicen al paciente -que para
ellos es un cliente- vení consumí", apunta Aizcobe.Según cifras de
la industria farmacéutica, en la actualidad el 40 por ciento de los
medicamentos que atienden las prepagas son vendidos por Farmacity. En
los grandes centros urbanos uno de cada cuatro medicamentos que se
venden en las grandes ciudades lo vende esta cadena. En el extranjero,
tener un 5 o 10 por ciento del mercado se considera posición dominante y
para ello hay regulación que defiende la competencia. Farmacity ha sido
denunciada por violar estas normas aún sin resultados a la vista.
Aizcobe destaca, además, la incidencia negativa de Farmacity en el
segmento farmacéutico de la ciudad.
Farmacitiy: 24 horas abierto a los buenos negocios.
El
combo ofrece la posibilidad de comprar un multivitamínico Centrum más
un producto para la acidez y llevarse un DVD de regalo; otra superoferta
incluye un paracetamol que vendrá acompañado de una silla playera si al
cliente le sonríe la fortuna en el sorteo de enero. Comprar varios
blísteres significa entonces tener más chances de ganar el premio. Otra
posibilidad es combinar un frasco de Hepatalgina con unos Marroc y unas
deliciosas M&M junto a un jugo de frutas tropicales mezclado con una
Buscapina. Esta potente mixtura puede ser el camino a uno de los 15 GPS
que también se sortearán en enero.
En todos los casos, se trata de
promociones que la cadena Farmacity ofrece a sus clientes durante estos
días de calor. Las combinaciones de medicamentos con golosinas son
escenas que se repiten en todos los locales de la célebre cadena
farmacéutica beneficiada por el reciente veto a la ley 4.015 decretado
por el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. Esta norma, presentada
por el legislador de la UCR Rubén Campos, prohibía la comercialización
de medicamentos en kioscos y góndolas y había sido aprobada el 17 de
noviembre contando con 31 votos a favor y 21 en contra.
La iniciativa
vetada ponía en sintonía a la Capital Federal con el resto del país. A
nivel nacional, la venta de remedios en kioscos no está permitida desde
que se sancionó la ley 26.156, que incluso contó con el apoyo de los
diputados del PRO. Para la oposición al macrismo, la motivación para
vetar la 4.015 tiene raíces ideológicas ya que, según consideran, el
ingeniero ve a los medicamentos como un bien mercantil y no como un bien
social. Pero también destacan los fuertes lazos de amistad entre los
interesados en que se vendan medicamentos en los kioscos y que al mismo
tiempo se ubican en lugares estratégicos y muy próximos a los
principales dirigentes del PRO.
Los numeros del negocio.
Uno
de los sectores que más propugnó para que Macri vetara la 4.015 fue la
Cámara Argentina de Productores de Especialidades Medicinales de Venta
Libre (Capemvel). Ellos son quienes más facturan con esta clase de
medicamentos, los llamados OTC. "El mercado de venta libre representaba
el 14 por ciento del total de las ventas en 2001 con 49.925.961
unidades. Ese mismo mercado, marketing publicitario mediante, en 2008
había trepado al 26,6 por ciento total de la facturación con 133.500.296
unidades. Y 2010 cerró con una facturación de casi 1.700 millones de
pesos y alrededor de 150 millones de unidades", detalla Alberto Ferrari,
periodista especializado en temas que refieren a la industria
farmacéutica y que investiga de cerca la trayectoria de los laboratorios
que lucran en nuestro país. "La venta libre de medicamentos creció casi
200 por ciento desde 2001. Y en 2010 representó el 28 por ciento del
total de unidades vendidas en el mercado farmacéutico argentino, con un
incremento de 12,05 por ciento entre noviembre de 2009 y noviembre de
2010, de acuerdo con las estadísticas aportadas por la propia
industria", agrega el investigador. Lo cierto es que más allá de los
números exorbitantes el director ejecutivo de la Capemvl es el
empresario Juan Tonelli, actual pareja de la diputada PRO Gabriela
Michetti. Ése es, según esgrimen opositores al macrismo, el motivo que
incentivó a los legisladores del riñón michettista a pugnar para que la
Ciudad no se acogiera al criterio nacional de la ley 26.516 que prohíbe
la comercialización de remedios en cualquier lado.
Diario Z pudo
chequear que en los días en que se debatía la norma aprobada y luego
vetada, el legislador del PRO Helio Rebot se acercó hasta el despacho de
Jorge Selser, edil de Proyecto Sur y presidente de la Comisión de Salud
de la Legislatura, para negociar que, a cambio de no permitir la venta
en los kioscos se le diera el visto bueno para que lo haga Farmacity en
góndolas, algo que la ley prohíbe. A Rebot le fue mal en la negociación.
Este cronista dejó varios mensajes en el celular de su vocero pero no
obtuvo respuesta al cierre de esta edición.En la web de la Capemvel se
consigna que su comisión directiva está compuesta centralmente por
representantes de los principales laboratorios del mundo tales como
Pfitzer, GlaxoSmithKline (recientemente investigada por un escándalo que
incluyó irregularidades en la confección de protocolos para vacunar a
niños durante ensayos clínicos), Novartis, Bayer y Boehringher
Ingheleim, entre otros poderosos jugadores. Sólo unas pocas casas
elaboradoras de medicamentos son de carácter nacional. Ellas son Bagó y
Sidus.
"Justamente los laboratorios de nuestro país son los que
respetan la normativa vigente y no venden sus productos fuera de las
farmacias ni los ubican en las góndolas de Farmacity", señala el doctor Ricardo Aizcobe, presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA).
Tu amigo, Tu hermano
Pero
los vínculos entre el gobierno porteño y la cadena farmacéutica exceden
a la pareja Tonelli-Michetti y llegan hasta el jefe de Gabinete,
Horacio Rodríguez Larreta:
"Es íntimo amigo de Mario Quintana, el CEO de Farmacity",
apunta Aizcobe. Quintana vino de Estados Unidos hace 13 años con el
modelo Farmacity. Se trata de un empresario exitoso. Según señaló a
Diario Z un fabricante de artículos de perfumería que pidió reserva de
su identidad, al llegar le dijo: "En un año tendremos 19 sucursales". Y
así fue. Los lazos se anudan cuando se comprueba que la cadena
farmacéutica es parte del Grupo Pegasus, también dueño de las marcas
Freddo y Musimundo y que está bajo el mando de Nicolás Caputo, el
compañero de Macri en el colegio Cardenal Newman. Caputo tiene
importantes responsabilidades en proyectos de envergadura vinculados a
la construcción que involucran a la firma IRSA tales como el
megaemprendimiento inmobiliario bajo el nombre Solares de Santamaría en
la ex ciudad deportiva de Boca Juniors (al lado de la Reserva
Ecológica); un shopping en Caballito resistido por sus vecinos y la
edificación del Shopping Dot Baires que los vecinos de Saavedra han
criticado por dañar la infraestructura de los servicios del barrio.
Los
vínculos entre Farmacity, Caputo y Rodríguez Larreta se hacen nítidos al
conocerse que Augusto, hermano del jefe de Gabinete, se desempeñó como
gerente de relaciones institucionales del Grupo IRSA hasta hace muy poco
tiempo y que actualmente es uno de los lobbistas más importantes de la
firma. El otro vínculo que denuncian desde la oposición es que el actual
secretario de Medios del gobierno de la Ciudad, Miguel de Godoy, tiene
vínculos aceitados con la cadena farmacéutica. Godoy es dueño de MDG
Comunicación e Imagen, una agencia que se dedica a las relaciones
públicas, la prensa y la imagen de determinadas empresas. Entre ellas
está Farmacity, Pegasus y Capemvel. Diario Z habló con De Godoy, quien
dijo que una actividad no tiene que ver con la otra. "Primero, mi
empresa existe hace 15 años, antes de toda esta polémica. Segundo, yo
estoy de licencia de la firma desde que estoy en la función pública. Y
tercero, lo más importante, no soy actor en el mundo de los laboratorios
y los medicamentos. Mi empresa hace la comunicación de las marcas. Pero
yo no veté la ley, ni impulsé ninguna norma para influir en el mercado
de los medicamentos. Así que es cualquier cosa que me hagan esas
acusaciones. Son totalmente inconsistentes", se defiende De
Godoy. Aizcobe, de COFA, apunta que De Godoy operó personalmente para que
tres solicitadas de esa cámara comercial no sean publicadas en los
diarios La Nación, Clarín y El Cronista Comercial.

FUENTE:
DIARIO Z / investigación: Fransisco Yofre