Farmacity en lucha

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Trabajadores de Farmacity

sábado, 13 de noviembre de 2010

Juicio y castigos a los asesinos del compañero Mariano Ferreyra

Mariano Ferreyra Presente!!!!






1- Un muerto en ataque a trabajadores

Era un militante del Partido Obrero, que fue agredido en un enfrentamiento con ferroviarios. Hubo tres heridos, entre ellos una mujer que está grave.
Buenos Aires. Un joven de 23 años muerto y tres personas heridas, entre ellas una mujer, de gravedad, causó ayer en el barrio de Barracas el ataque a balazos protagonizado por una “patota” que respondería al sindicato Unión Ferroviaria (UF), contra un grupo de trabajadores subcontratados del sector que reclaman su contratación.
La primera protesta laboral-político-social de semejante gravedad en los últimos siete años suscitó un generalizado repudio de sectores políticos y sociales, y la condena y el compromiso de la Presidenta, seis horas después de los hechos, de identificar (“hay mucho material fílmico”) a los “autores materiales e intelectuales”.
Mientras la oposición apuntaba la responsabilidad del Gobierno por su relación con la CGT de Moyano, Néstor Kirchner dijo que “hay intencionalidad en este tipo de hechos”.
Además, comisiones sindicales de empresas, sindicatos opositores y la Central de Trabajadores (CTA), junto con partidos y organizaciones sociales de izquierda, como el Partido Obrero (PO), convocaron para hoy a un paro por 24 horas y a una marcha hasta la Plaza de Mayo para exigir al Gobierno el esclarecimiento de los hechos y el correspondiente castigo.
La víctima fue el estudiante universitario y militante del PO Mariano Ferreyra, de 23 años, muerto por un balazo en el abdomen. Con un balazo en la cabeza resultó herida de gravedad Elsa Rodríguez, de 56 años, también integrante de esa organización, cuyo pronóstico anoche era “reservado”. Y con cuatro disparos en las piernas, Nelson Aguirre, militante del PO, y con dos el trabajador ferroviario Ariel Pintos.
Según los relatos por separado que hicieron a este diario el ferroviario Ramón Cardias y el responsable del PO en la región sur del Gran Buenos Aires, Lisandro Martínez, participantes de la protesta, el ataque partió de un grupo de hombres armados –a algunos los identificaron como barrabravas de Independiente, Racing, Ferro y Banfield– que eran parte de un contingente de unos 150 trabajadores de la UF que preside José Pedraza, histórico sindicalista ferroviario, que hace poco se reincorporó a la CGT de Hugo Moyano.
“Eran trabajadores de los talleres de Remedios de Escalada, a los que les dieron licencia y hasta los apretaron para que salieran a contramarchar”, agregó a este diario un trabajador de esa planta que pidió reserva de su identidad, concentrado en señal de protesta en el cruce de Corrientes y Callao.
El origen. La agresión a balazos se produjo en el barrio Barracas, próximo a las vías del ferrocarril Roca, de los que los manifestantes fueron subcontratados.
El conflicto con la empresa operadora del Roca comenzó en julio, cuando 117 subcontratados fueron despedidos. Desde entonces sólo lograron la reincorporación de once de ellos.
De acuerdo con aquellos testimonios, los trabajadores, con apoyo de miembros del PO y otras organizaciones políticas y sociales de izquierda, en un número de alrededor de 200, habían decidido suspender la protesta, después que sus intentos por acceder a las vías en la estación Avellaneda y en la porteña Yrigoyen habían sido repelidos a pedradas por los integrantes de la Ferroviaria. A poco de emprender la retirada, fueron corridos por los atacantes, desde los cuales partieron los disparos –según el par de testigos– de pistola 9 milímetros y una escopeta recortada.
¿Zona liberada? “Duró como 15 minutos”, dijeron Cardias y Martínez. Los dos coincidieron en que los tres patrulleros de la Comisaría 30 de la Policía Federal “liberaron” la zona y conservaron una actitud pasiva ante el ataque.
También dijeron haber visto entre los contramanifestantes al dirigente de la UF Pablo Díaz y al hijo del subsecretario de Transporte de la Nación, Antonio Luna.
Además acusaron por los hechos a Pedraza. Este, sin embargo, en un comunicado, “deslindó toda responsabilidad” en el ataque a balazos y culpó a la militancia política. Similares desmentidos hicieron los sindicatos La Fraternidad y Traviarios (UTA).



2- El saldo de la intolerancia

Puede concluirse en que el Gobierno nacional no reprime, pero tampoco condena cuando lo hacen sus seguidores. Fernando Micca.
Cuántos nuevos dramas faltarán para que los protagonistas de la política opten por el diálogo y no por la pelea? ¿O todo seguirá igual cuando los reproches bajen de intensidad y la sociedad haya asimilado el asesinato del joven Mariano Ferreyra? ¿Tal vez el próximo gobierno reconozca que los argentinos ya no toleran tanta confrontación?
Hay más preguntas que respuestas. Y una certeza compartida por muchos: en una sociedad dividida, con fuertes enfrentamientos y bajo respeto por la ley, el saldo de un muerto tras el enésimo choque callejero no resulta extraño. Es la consecuencia de la violencia creciente.
No sólo el Gobierno optó por la pelea, aunque su responsabilidad sea la más grande.
Cristina y Néstor Kirchner destacan que el Gobierno no reprime la protesta social. Es verdad. Aunque la realidad es más amplia. Desde 2003, el Gobierno hace de la confrontación su herramienta. No puso frenos a grupos políticos, sociales y gremiales del oficialismo que cultivan la costumbre de la pelea y la provocación. Antes fue el piquetero Luis D’Elía el que a veces cruzó el límite. Ahora es Hugo Moyano, con el agravante de que preside la CGT y el PJ bonaerense.
Es peligroso, además, que el Estado delegue el monopolio del uso de la fuerza. Cuando en octubre de 2006 el traslado de los restos del ex presidente Juan Perón a San Vicente terminó a los tiros, parte del operativo de seguridad era manejado por los gremios, no por la Policía. En la pelea del miércoles, un grupo de ferroviarios impidió el corte de vías y repelió la manifestación; otra vez, particulares organizados se atribuyeron el rol de la fuerza pública.
Además, en la medida en que estos grupos responden de manera abierta al oficialismo, puede concluirse en que el Gobierno no reprime, pero tampoco condena cuando lo hacen sus seguidores.
Pero también es válido que la memoria alcance a otros que tienen su parte en esta espiral de desencuentros. La oposición descalifica y denuncia con más facilidad que responsabilidad, lo cual también alimenta las antinomias. Ni hablar de la virulenta reacción del campo por las retenciones, en 2008.
Pueden cotejarse dos ejemplos de intolerancia, tan peligrosos como absurdos. La semana pasada, Moyano amenazó con sacar su gente a la calle para protestar si Julio Cobos llega a la Casa Rosada. Hace dos años, dirigentes ruralistas habían instado a desconocer al Congreso si aprobaba las retenciones. Prepotencia gremial y empresarial. Prepotencia del que se siente fuerte e impune.
El ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, un kirchnerista crítico, advirtió que el próximo gobierno encontrará un Congreso más atomizado y estará obligado a buscar el consenso. ¿Hace falta llegar al límite de la gobernabilidad, además de tener que lamentar lo irreparable, para entenderlo?

Ex cesanteados del ferrocarril Roca y partidos de izquierda reclamaron su reincorporación. Se cruzaron con ferroviarios. El enfrentamiento fue a tiros, piedras y palazos. Hay dos herido
Un muerto y dos heridos de bala fue el saldo de los enfrentamientos este mediodía que comenzaron en las vías del ferrocarril Roca en Avellaneda y culminaron en Barracas, entre trabajadores ferroviarios y un grupo de despedidos acompañados por organizaciones sociales y políticas.
Respecto de lo ocurrido la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner manifestó esta tarde su rechazo, diciendo que van a “trabajar muy fuerte para identificar a los autores materiales”.

¿Responsables? Los trabajadores agrupados en la Lista Bordó, perteneciente a la ex línea de trenes Roca, denunciaron hoy al dirigente de la Unión Ferroviaria, Pablo Díaz, de ser "uno de los que comandó la patota organizada y armada para disparar" contra la protesta.
"La presidenta ha dicho que va a haber castigo a los responsables materiales e intelectuales de esta masacre. No tiene que buscar más: es claro que fueron los dirigentes de la Lista Verde, que comanda José Pedraza", afirmaron los dirigentes Flavio Bustillo y Pablo Villalba, referentes de la Lista Bordó.
Paros. Por los incidentes, los docentes de Córdoba (UEPC) anunciaron que se adherirá al paro de mañana convocado por la CTERA , mientras que los municipales anunciaron asambleas en las que no se atenderá al público.
Cómo comenzó. Los incidentes se iniciaron cuando ex cesanteados del ferrocarril acompañados por militantes de la Federación Universitaria (Fuba), del Partido Obrero (PO), del Movimiento Teresa Rodríguez y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), reclamaron su reincorporación.
Trabajadores del ferrocarril Roca nucleados en la Unión Ferroviaria (UF) que dirige José Pedraza quisieron impedir el corte de las vías y allí comenzó una refriega a palazos y piedrazos, que se trasladó hacia la Capital Federal.
Los incidentes se intensificaron en el cruce de la avenida Vélez Sarsfield y Luján, frente a la empresa de micros Chevalier que generó una primera versión sobre un enfrentamiento entre trabajadores de la Unión Ferroviaria (UF) y de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).
Dicha versión fue rápidamente desmentida a Télam por los secretarios generales de UF, José Pedraza y de UTA, Roberto Fernández.
En medio del caos generalizado y las corridas, una ambulancia particular (patente SVS 789) fue interceptada por miembros de las organizaciones sociales y dos jóvenes y una mujer mayor fueron trasladados con heridas de bala al Hospital Argerich.
Muerto y heridos. Al llegar al hospital se comprobó, según explicó el titular del Same, Alberto Crescenti, que uno de los jóvenes (Mariano Ferreyra de 23 años) "estaba muerto" y que una mujer (Elsa Rodríguez de 60) llegó con una herida de bala en la cabeza.
El jefe de Guardia del Hospital Argerich, Miguel Manci, afirmó esta tarde que el estado de Elsa Rodríguez "es grave" y su pronóstico "es reservado" aunque tras la operación está "estable".

Desmentida. Por otra parte, el titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, desmintió que "haya existido un enfrentamiento con trabajadores de la UTA", pero sí confirmó que "hubo incidentes con ex trabajadores que son acompañados por el Partido Obrero y el Movimiento Socialista de los Trabajadores y el Movimiento Teresa Rodríguez".
Pedraza justificó los incidentes -sin saber aun que había un muerto y dos heridos de bala, uno de ellos muy grave- al destacar que los trabajadores ferroviarios impidieron el corte de vías en defensa de sus fuentes laborales".



3- Una multitud reclamó ante la Rosada

Unas 60 mil personas, según los organizadores, responsabilizaron a la Unión Ferroviaria y al Gobierno por el asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra.
Buenos Aires. Una multitud exigió ayer el “esclarecimiento inmediato” del asesinato del joven militante Mariano Ferreyra, acusó del hecho a una “patota armada de la cúpula” de la Unión Ferroviaria (UF) que conduce José Pedraza y trasladó “responsabilidad” al Gobierno nacional por la supuesta “zona liberada” de la Policía Federal para que actuaran los atacantes.
Los términos del masivo reclamo fueron parte de un documento acordado por las alrededor de 200 organizaciones sociales, políticas, sindicales y estudiantiles que convocaron a la movilización para repudiar y exigir castigo a los responsables del ataque armado a trabajadores ferroviarios subcontratados que anteayer también causó heridas a otras tres personas.
La multitud que convergió en la Plaza de Mayo, y que marchó con comodidad a lo largo de 14 cuadras del centro porteño, fue calculada por los organizadores en unas 60 mil personas y en 12 mil por la Policía Federal.
Además, los manifestantes exigieron la “reincorporación y efectivización” de los 106 ferroviarios de un total de 117 despedidos en julio pasado después de haber sido contratados por empresas “tercerizadas” de la firma operadora del ferrocarril Roca y acusaron por esta situación a la Secretaría de Transporte de la Nación.
“No debe haber impunidad. Juicio, castigo y cárcel a los responsables y cómplices” del asesinato de Ferreyra, concluyó la lectura del comunicado, que la multitud saludó con el mismo cántico con el que había llegado a la Plaza de Mayo: “Compañero Mariano Ferreyra, presente”.
A la cabeza de la marcha, en silla de ruedas, Nelson Aguirre, al igual que Ferreyra, militante del Partido Obrero (PO), dado de alta ayer de los balazos que recibió el miércoles. Detrás, siempre en la primera fila, familiares del joven asesinado y los trabajadores “tercerizados” del Roca. Y a continuación, las organizaciones convocantes, unidas, pese a sus diferencias.
Así, partidos y organizaciones sociales de izquierda, que eran mayoría (el PO, el Movimiento Socialista de los Trabajadores y la Corriente Clasista y Combativa eran los contingentes más numerosos), convivieron con el también nutrido grupo de la opositora Central de Trabajadores (CTA), Quebracho y hasta el movimiento que lidera el oficialista Luis D’Elía.
Sobresalieron trabajadores de sindicatos de empresas y comisiones internas de gremios como la alimentación, el subte, gráficos, ferroviarios y de la construcción, con una consigna que los unificó: “Se va a acabar, la burocracia sindical”.
Los partidos políticos con representación legislativa nacional que participaron fueron la Coalición Cívica, Proyecto Sur (estuvieron Pino Solanas y Claudio Lozano). El diputado filo kirchnerista Martín Sabatella marchó al lado del oficialista de la CTA, Hugo Yasky.
El cierre del acto estuvo a cargo del histórico dirigente del PO Jorge Altamira, quien acusó al Gobierno por la falta de detenidos a más de 24 horas de los hechos y le exigió a la Presidenta “que abra la puerta” para reunirse con ella.



4- Emotivo adiós a Mariano Ferreyra

Aún no hay detenidos por el asesinato. Escenas de dolor e impotencia en Avellaneda
Una multitud despidió hoy en el cementerio municipal del partido bonaerense de Avellaneda los restos mortales del militante del Partido Obrero (PO) Mariano Ferreyra, asesinado el miércoles último, cuando apoyaba una manifestación de trabajadores ferroviarios de empresas tercerizadas de la línea Roca.
El veterano dirigente del PO Jorge Altamira, al finalizar la ceremonia de inhumación, reclamó a la presidenta Cristina Fernández una "urgente audiencia" para cruzar datos de manera personal y acelerar así la investigación por el crimen del joven de 23 años, al advertir a la mandataria que el caso "no se arreglará" con mensajes en la red social de internet Twitter.
Además, Altamira negó que miembros del partido que integra se nieguen a brindar declaración a la Justicia hasta que se resuelva el conflicto laboral de los trabajadores ferroviarios de las empresas tercerizadas de la línea Roca y argumentó que brindaron ayer testimonio ante la fiscal de la causa, Cristina Caamaño, los militantes Lisandro Martínez y Gustavo Mendieta.
El adiós. El acto de sepultura, al que asistió una gran cantidad de integrantes de espacios políticos de izquierda y miembros de organizaciones sociales, comenzó a las 11.30, poco después de la finalización de un velatorio compartido por familiares y amigos de la víctima desde las 23 de ayer, en un inmueble de la avenida Mitre 3488, en la localidad de Sarandí, partido de Avellaneda.
Las personas recibieron con aplausos el arribo del coche fúnebre con el cadáver al cementerio, situado en la avenida Crisólogo Larralde 4040, de la localidad de Villa Domínico.
Críticas. Poco después del entierro, Altamira fustigó a la jefa de Estado en declaraciones a la prensa.
"No nos atendió la presidenta ayer", recordó el veterano dirigente -al referirse a su visita a la Casa Rosada en medio de la protesta efectuada en Plaza de Mayo-, al tiempo que reclamó una "urgente audiencia" a la primera mandataria.
De inmediato, se quejó: "La presidenta juega a los (mensajes de) Twitter y a esto no lo arreglamos con 150 caracteres".
Altamira, al retomar su pedido de audiencia, reclamó: "Mirémonos a los ojos".
El dirigente advirtió: "No voy a permitir que se ignore esto. Ella (por la jefa de Estado) tiene la responsabilidad de que (el homicidio de Ferreyra) sea un antes y un después".
Reclamo. "Depende de vos, Cristina (de) Kirchner", dijo enfurecido el dirigente y rechazó luego la acusación del oficialismo de que testigos del crimen -del PO y del grupo de los empleados contratados- condicionan sus respectivas declaraciones a la solución del conflicto laboral de los trabajadores tercerizados.
Altamira adujo que "estuvieron siete horas con ella (por Caamaño) Gustavo Mendieta y Lisandro Martínez, cuando declararon ayer".
"El resto de los testigos se ofrece también a declarar y vamos a aportar pruebas", enfatizó.
Al criticar la acusación manifestada, entre otros, por el ministro Carlos Tomada, fustigó al Gobierno: "Hay más voluntad de embarrar la cancha que de clarificar".
"El que diga que queremos sabotear a la Justicia es un sinvergüenza", criticó.
Herida. Luego, al referirse al estado de salud de la militante del PO Elsa Rodríguez, herida de bala en los incidentes en medio de los cuales fue asesinado el joven de 23 años, advirtió: "Estamos a un tris de tener otra persona muerta"."Ya llevé el cuerpo de Mariano a una bóveda y no quiero tener que volver a este cementerio", concluyó el dirigente del partido de izquierda



5- El Partido Obrero repudió la muerte de Ferreyra

Dirigentes del Partido Obrero repudiaron al fallecimiento del joven militante como consecuencia de los hechos de violencia en Avellaneda y se comparó el caso con los asesinatos de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2001.
Según manifestó militante del PO, Mariano Ferreyra "es un muerto de la burocracia sindical, que también tiene Cristina Fernández de Kirchner sobre sus espaldas, como Eduardo Duhalde tuvo a Kosteki y Santillán", dijo en diálogo con TN.
Esta vez el Estado no reprimió. Pero abandonó su rol de árbitro de conflictos y garante de derechos. Es un Estado que no es; ni represivo ni nada. Adrián Simioni.
N i Estado ausente ni Estado presente. El aporte de los Kirchner a la ciencia política podría ser el “Estado comodín”. La acción del Estado depende de las circunstancias, de si favorece o no al acrecentamiento del poder del grupo gobernante.
Mientras las cúpulas enfrentadas de la política buscan el improbable modo de arrojar en el jardín contrario el cadáver de Mariano Ferreyra, hay razones de fondo por las cuales sólo era cuestión de tiempo para que esta tragedia sucediera.
Cristina Fernández se hace la desentendida. Con rapidez, consideró que era impensable que su gobierno o sus socios políticos pudieran estar detrás de la muerte del militante, si se tiene en cuenta el historial limpio que pueden mostrar los Kirchner en materia de represión de la protesta social. Y eso es por completo cierto.
Pero hay otros modos de mirar el problema, menos elementales.
El más obvio es que, cuando desde la cúpula del Estado se permite –y en una primera fase se alienta– a vecinos de una ciudad a cortar un puente internacional durante tres años; cuando se engorda un conflicto en el que, como el del campo, ruralistas enojados amenazan con desabastecer a las ciudades; cuando se permite al principal aliado gremial del Gobierno, Hugo Moyano, cercar empresas para forzar el cambio de agremiación de sus empleados; cuando se premia con multimillonarios fondos y visitas guiadas a la Rosada a piqueteras que, como Milagro Sala, agreden a senadores de la Nación; cuando la propia Presidenta alienta la toma de escuelas porque implica un costo para un potencial competidor político, el Estado abandona su rol de árbitro de conflictos y garante de derechos. Más que un Estado que no reprime, es un estado que no es; ni represivo ni nada.
Hay otro abordaje, más de fondo, que tiene que ver con el modo de gestión de la cosa pública que tienen los K: cómo manejan el fisco, sus políticas de subsidios y su decisión de que ciertos servicios en los hechos sean gratuitos, porque eso conviene a su consolidación política.
Los trenes suburbanos del Gran Buenos Aires y el subterráneo de Capital Federal, operados por empresas privadas o por el Estado, según los ramales, recibirán el año próximo 3.612 millones de dólares. Son casi 10 millones de pesos por día. Algunas de esas transferencias son para obras o compra de equipos. Pero la enorme mayoría es para solventar los gastos corrientes. O sea, para el pago de salarios. Los operadores privados, a esta altura, son básicamente administradores de subsidios.
En los subterráneos porteños, lo que se recauda por venta de boletos ya está a punto de no cubrir los costos del sistema de venta de boletos y de control de que los boletos se paguen. Un poco más y ya no tendrá sentido cobrarlos. En esta situación, la tarea principal de estas empresas consiste en mediar entre sus empleados y los funcionarios políticos que les firman los cheques.
Los funcionarios políticos que firman los cheques provienen de los propios gremios ferroviarios, como el subsecretario de Transporte Ferroviario, Antonio Luna. Luna es un ex conductor de locomotoras diésel que luego hizo carrera gremial en el sindicato de los maquinistas (La Fraternidad), hoy liderado por Omar Maturano. Neuquino, Luna asumió el cargo en 2006, luego de haber sido instructor en la Escuela General Roca, que depende de La Fraternidad, y secretario de Política Ferroviaria del mismo gremio. En sus lejanos orígenes, debe haber sido un peronista ortodoxo: en pleno lopezrreguismo (1975-1976) fue asesor de la Secretaría de Transporte.
En un esquema de este tipo, ¿los recursos que pone el Estado tendrán el objetivo de mejorar la infraestructura, el servicio y la productividad del sistema ferroviario o, en su mayor parte, terminarán siendo prenda de una negociación inexistente, en la que los mismos intereses están de un lado y del otro del mostrador? Decida usted.
Ese modo de administrar las cosas tiene, indefectiblemente, un efecto crucial: los gastos en personal se escapan a lo alto. Y se genera una brecha cada vez mayor con empresas del mismo sector, pero en la que la patronal no es el Estado. Obviamente, todos los que están en esa situación quieren pasarse al paraíso relajado de la empresa subsidiada, donde no hay quien se siente sobre la caja ni busca elevar la productividad.
A esta altura, si las empresas tercerizadas son cooperativas truchas con testaferros que ocultan la verdadera propiedad en manos de gremialistas o si son contratistas privadas genuinas no tiene la menor importancia. La prueba está en la decena de días que Moyano tuvo cercada a Techint con la hipótesis de máxima (que Moyano no consiguió) de que los empleados de transportistas que trabajan para Techint pasaran a ser empleados de ese grupo.
¿Cualquiera que reclame algo puede cortar una vía de tren? ¿Los gremialistas seguirán administrando fondos públicos en empresas cuyos empleados ellos mismos representan? ¿Lo harán con algunos sectores económicos y con algunas empresas, y con otras no? ¿Cómo podrán competir las que queden fuera de esta lógica que altera los precios relativos del trabajo?
El Estado comodín no piensa en estas cuestiones. El manual de management público argentino se titula “Vamos viendo y le vamos dando”. La mejor muestra es que jamás escuchamos a Julio De Vido ni a nadie contarnos cuál es la política ferroviaria. Todo depende de la conveniencia del momento y aguanta mientras haya cada vez más recursos para desperdiciar. Pensar en el largo plazo y en políticas sustentables es cosa de “sudacas escandinavizados”, como chilenos y uruguayos.



6- Hora de poner las broncas en remojo

Deberíamos guardar los puños y las lenguas. Toda persona tiene derecho a vivir. Una vez muertos, nadie es de izquierda o de derecha. El dolor tampoco lo es. Rosa Bertino.
“Esto es el colmo, la próxima vez voy… ¡y tomo la escuela!”, bramó Marianela, arrojando la mochila al piso. La nena tiene apenas 9 años, está terminando tercer grado y se enojó cuando volvieron a suspender la jornada de acantonamiento. El jueves, porque el gremio docente había decretado un paro sorpresivo. Ayer, por una alerta meteorológica en la zona de Cuesta Blanca. La madre quedó azorada. Otras registraron reacciones parecidas en sus hijos, aunque ninguna tan “combativa”. La anécdota hizo gracia, pero no tanto.
Alguien musitó “a lo que hemos llegado…”.
Depende, ¿de qué? Como a tantos síntomas, a éste también lo dejaremos pasar. Esa chiquita percibió que parte del mundo del adulto, y de los medios masivos, justificaba la ocupación de colegios. Aunque son establecimientos públicos, los que estamos en contra de tomas, cortes, quebradas y toda invasión del espacio común, nos tuvimos que callar bien la boca.
No sabemos cómo es en otros países, pero lo que es acá, del primero al último profesa el culto al Dios Depende. O al Todo Es Relativo. Vecinos de Gualeguaychú tomaron un puente binacional, durante más de tres años, y todavía no sabemos qué lograron. Mucha gente los apoyó o “entendió”. Hace dos años y medio, el campo cortó rutas nacionales, contra la 125. “Camioneros Autoconvocados” (contrarios a Hugo Moyano) metieron su propia baza y la cosa se puso negra.
Ahí también hubo gente muy señorona y opinadores de labia generosa, que se manifestaron a favor. Hasta el día de hoy, el campo asegura que “no logró nada” (¿?).
Discriminación. El joven Mariano Ferreyra fue muerto en un enfrentamiento con una presunta patota sindical.
Deberíamos guardar los puños y las lenguas. Los chicos ya no saben qué está bien o qué está mal. Toda persona tiene derecho a vivir.
Una vez muertos, nadie es de izquierda o de derecha. El dolor tampoco lo es.





Opiniones cruzadas



a- El Gobierno no menciona a Pedraza y critica al PO

La Presidenta aseguró que no podía creer que los compañeros del joven asesinado no colaboraran con la Justicia. Esto fue desmentido por el referente del Partido Obrero.
Buenos Aires. En medio de los cuestionamientos de la oposición y organizaciones sociales, el Gobierno nacional evitó mencionar al titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, quien muchos señalan por su responsabilidad política al conducir a los afiliados del gremio que atacaron a la columna del Partido Obrero.
Desde la Casa Rosada no mencionan a Pedraza, pero criticaron a los dirigentes del Partido Obrero, a quienes la presidenta Cristina Fernández acusó de “no colaborar” con la Justicia.
Precisamente, los dirigentes del PO, donde militaba Mariano Ferreyra, el joven asesinado en una protesta de ferroviarios, ayer reiteraron un pedido de audiencia a la jefa del Estado.
Luego de fracasar en el intento de involucrar al ex presidente Eduardo Duhalde en el asesinato del Ferreyra, ayer el oficialismo cambió de estrategia: cuestionaron a los empleados ferroviarios que piden la efectivización y los acusaron de “utilizar” el crimen.
Además, el Gobierno también apuntó a los compañeros del joven asesinado. A través de mensajes de la red social Twitter, la Presidenta dijo: “No se puede creer” (en letras mayúsculas) que compañeros del joven muerto se nieguen a “declarar ante la justicia y demoren la entrega de videos y fotos”, afirmó Cristina Fernández.
Por su parte, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, acusó a los empleados ferroviarios de las empresas tercerizadas de la línea Roca de “utilizar irresponsablemente” el crimen de Ferreyra, al sostener que los trabajadores “dijeron” que no efectuarán declaraciones ante la Justicia “hasta resolver” el conflicto laboral.
Sin embargo, el ministro de Trabajo admitió que la tercerización en la contratación de personal “muchas veces se utiliza para evadir leyes y convenios” y reconoció que “es evidente que hay que buscarle una solución” a este modo de empleo.
Audiencia y desmentida. Por su parte, el referente del Partido Obrero, Jorge Altamira, reclamó ayer a la Presidenta una “urgente audiencia” para cruzar datos personalmente y buscar la forma de acelerar la investigación por el asesinato del militante Mariano Ferreyra.
Tras asistir a la ceremonia de inhumación de los restos del joven militante asesinado, el dirigente del PO advirtió que el caso “no se arreglará” con mensajes en la red social Twitter.
Además, desmintió que integrantes de su partido se nieguen a brindar declaración a la Justicia hasta que se resuelva el conflicto laboral de los trabajadores ferroviarios de las empresas ferroviarias de la línea Roca.
Por el contrario, argumentó que los militantes Lisandro Martínez y Gustavo Mendieta ya brindaron ayer testimonio ante la fiscal de la causa, Cristina Caamaño.
“Ayer (por el jueves) no nos atendió la Presidenta”, recordó a la prensa Altamira en el cementerio de Avellaneda –al referirse a su visita a la Casa Rosada en medio de la protesta efectuada en Plaza de Mayo–, al tiempo que reclamó una “urgente audiencia” a la mandataria y se quejó: “La presidenta juega a los Twitter y a esto no lo arreglamos con 140 caracteres (lo máximo que se puede escribir en cada mensaje de esta red social”, cuestionó el referente del Parido Obrero.



b- Cristina acusó a "algunos" de "buscar un muerto"

La Presidenta pareció apuntar a partidos de izquierda. D'Elía volvió a acusar a Duhalde.
Buenos Aires. El asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra activó ayer todos los reflejos de los distintos sectores políticos, que buscaron adjudicar la responsabilidad por el enfrentamiento entre sectores sindicales ocurrido anteayer.
Anoche, la presidenta Cristina Fernández no señaló a nadie en particular, pero pareció aludir a organizaciones de izquierda. El señalamiento fue ambiguo: “Hay algunos que hace mucho tiempo que buscan un muerto en la Argentina y como no lo pudieron lograr desde las fuerzas de seguridad comandada por los sectores políticos de la democracia, aparecen bandas”, sostuvo, al encabezar un acto político en Parque Norte.
Fernández de Kirchner desautorizó a quienes responsabilizan a su Gobierno y defendió la decisión del Ejecutivo de no reprimir “las manifestaciones políticas o sociales”, metodología por la que, dijo, el Gobierno “fue muy criticado y hemos pagado costos porque eso se usó política y mediáticamente”.
“Que busquen algún otro argumento para criticarnos que seguramente lo van a encontrar”, les recomendó a quienes buscan emparentar a la Casa Rosada con los incidentes.
Es más. Ratificó que no cambiará esa posición: “Lo que pasó ayer reafirma la necesidad de que haya una política como la que hemos sostenido todos estos años en los cuales no hemos reprimido”.
Y reiteró su confianza en que se podrá identificar a los responsables: “Hay muchas imágenes y pueden identificarse a todas las personas que intervinieron en esa movilización”.
Pero en el oficialismo no hay unanimidad de criterios. Lejos de apuntar a las agrupaciones de izquierda, el dirigente piquetero Luis D’Elía volvió a apuntar a Eduardo Duhalde, algo que el oficialismo ya había insinuado anteayer basado en una información periodística interpretada erróneamente (habían considerado como reciente una reunión entre el sindicalista ferroviario José Pedraza y Duhalde, que en realidad tuvo lugar hace un año).
Esta vez D’Elía usó otro argumento: “Alberto Trezza, quien fuera subsecretario de Transporte Ferroviario de Duhalde en el año 2002, encabezó la patota que ayer asesinó a Mariano Ferreyra. No quiero aventurar opiniones, pero es una señal muy clara. Exigimos juicio y castigo a los culpables, tanto materiales como ideológicos de este crimen”, dijo el piquetero.
En cambio, ministros como Florencio Randazzo o el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, fueron más neutros. Se limitaron a repudiar el crimen. Fernández agregó un esbozo de autocrítica: “La Policía Federal ha hecho lo que tenía que hacer. No significa que hayamos fallado nosotros en tratar de no lastimar a la gente. Sigo creyendo que no es necesario ni que haya ni sangre, ni heridos ni muertos para resolver estos temas, para eso está el Ministerio de Trabajo. No se puede ser contemplativo, hay que encontrar a los responsables materiales y a los intelectuales sindicales o políticos, si los hubiera, y sancionarlos con toda la dureza”.
Por su parte, la oposición apuntó el eje de sus críticas a la fuerte asociación entre el kirchnerismo y el poder gremial centralizado en Hugo Moyano, titular de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Las máximas autoridades del radicalismo considerar “agotado e insostenible” el modelo sindical “caracterizado por la violencia crónica”. Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez, Gerardo Morales y Oscar Aguad, pidieron al Gobierno “que no se desentienda” porque es “quien provee al sindicalismo oficialista de sus recursos materiales y legitima su capacidad de presión”.
Mauricio Macri, de PRO, acusó al Gobierno de “permitir que estas fuerzas de choque, (en referencia a las patotas sindicales), se hayan ido desarrollando, a favor de amedrentar al ciudadano común. Para mí es un tema específicamente gremial”, sostuvo.
Algo parecido dijo el peronista disidente Francisco de Narváez: “Moyano y su forma son una desgracia para la Argentina. Está llevando a los argentinos a una confrontación donde se resume en esa frase: si gana este yo salgo a la calle. Moyano dice y ejecuta como si estuviera al margen de la ley”.
La más dura fue la líder del GEN, Margarita Stolbizer. “El kirchnerismo no acepta las reglas de juego de la democracia. No aceptan perder porque verán esfumarse sus negocios con la misma velocidad con que empezarán sus citaciones a tribunales cuando hayan perdido impunidad”, expresó.
Para Stolbizer, “definitivamente, el gobierno no sólo no está en el buen camino, sino que ha perdido el rumbo”.
El socialista Rubén Giustiniani le exigió al Gobierno que precise “cómo actuó la Policía Federal durante los gravísimos incidentes”.
Moyano, en el centro de las críticas opositoras, se defendió y apuntó a Duhalde: “Hay un ataque permanente, y todo lo que pasa se lo quieren adjudicar al Gobierno, quieren instalar en la sociedad la crispación. Hace no mucho tiempo, Duhalde había mencionado que el país iba camino al 2001, cuando la gente salió a las calles, entonces parecería que se quiere crear un clima apuntando a eso, parecería que está todo mal”, sostuvo el gremialista.





c- Solanas: Hay un triángulo de corrupción

El diputado acusó al gobierno nacional de ser "cómplice de todo lo que ocurre" en el ámbito ferroviario.
El titular de Proyecto Sur y diputado nacional, Fernando Solanas, acusó hoy al gobierno nacional de ser "cómplice de todo lo que ocurre" en el ámbito ferroviario, que describió como un "triángulo de corrupción" integrado por "la secretaría de Transporte, las concesionarias y la burocracia sindical".
Un día después del crimen del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra durante un enfrentamiento entre trabajadores tercerizados y sindicalistas de la Unión Ferroviaria, Solanas dijo que "el Gobierno es cómplice de todo esto. La técnica del kirchnerismo es mirar para otro lado, pero es cómplice del vaciamiento ferroviario".
En declaraciones a la FM Identidad, Solanas describió un "triángulo de corrupción, la continuidad del 'menemato' por parte del kirchnerismo"."Estamos frente a los mismos concesionarios que fueron responsables del vaciamiento de los ferrocarriles (en la década del noventa), son los mismos concesionarios que vienen desde el menemismo. Está la misma burocracia sindical, que también viene desde el menemismo, como José Pedraza, Omar Maturano y Antonio Luna", dijo.
Solanas reclamó que "el gobierno explique cómo tiene a Luna (en el cargo de subsecretario de Transporte Ferroviario), que acompañó al delincuente de Ricardo Jaime durante siete años en la Secretaría de Transporte. Se hacen los distraídos", fustigó.




d- Micheli: Nos dejan a merced de estas bandas

El jefe electo de la CTA dijo que el Gobierno "evitó interceder" en el reclamo de ferroviarios de empresas tercerizadas.
El electo jefe de la CTA según un objetado escrutinio, Pablo Micheli, responsabilizó hoy al Gobierno por el asesinato del militante Mariano Ferreyra, al opinar que "evitó interceder" en el reclamo de reivindicaciones laborales de empleados ferroviarios de empresas tercerizadas, que derivó en el crimen.
Además, culpó al Ministerio del Interior por la falta de detenidos en la causa abierta por el homicidio y acusó a la Policía Federal de "mirar para el costado" cuando ocurrían los incidentes en el barrio porteño de Barracas, en medio de los cuales perdió la vida el miembro del Partido Obrero (PO) y otras dos personas resultaron con heridas de bala.
Asimismo, calificó como "lamentable" a la conducción de José Pedraza en la Unión Ferroviaria, al analizar la participación en los hechos de miembros de ese sindicato, a quienes compañeros de Ferreyra atribuyen el asesinato.
"No se da legalidad ni siquiera a la CTA, a la que no se le reconoce la personería gremial, y nos dejan a merced de estas bandas, que atentan permanentemente contra locales de nuestras organizaciones y, luego, con la vida de la gente", enfatizó Micheli al fustigar a la administración central.
Reclamo. El sindicalista completó: "El Gobierno debe tomar los recaudos necesarios. ¿Para qué vamos al Ministerio de Trabajo si después resulta que no intercede para resolver el conflicto y deja que las cosas lleguen al punto que llegaron?".
Al evaluar la actuación de efectivos que observaban el enfrentamiento entre integrantes de la Unión Ferroviaria y trabajadores despedidos de empresas tercerizadas apoyados por miembros de partidos políticos de izquierda, sostuvo: "La Policía (Federal) se esconde o mira para el costado: está tomando mate en una esquina cuando se matan a 20 metros".
Por último, en diálogo con radio El Mundo, criticó al secretario general de la Unión Ferroviaria -a cargo del gremio desde 1996-, al considerar que "lo de Pedraza es una cosa lamentable, que evidentemente no cambia".



e- Yasky: El asesinato de Mariano Ferreyra no puede quedar impune

"No queremos más matonaje sindical", dijo el referente de la CTA.
El referente de la CTA, Hugo Yasky, reclamó hoy que no quede "impune" el "asesinato" del militante Mariano Ferreyra y advirtió que la central obrera que conduce no quiere más "'matonaje' sindical", al analizar el crimen, atribuido por compañeros de la víctima a miembros de la Unión Ferroviaria.
Además, reiteró la convocatoria a la ciudadanía para la movilización al Congreso nacional con inicio previsto para las 16 de esta tarde.
"El asesinato de Mariano Ferreyra no puede quedar impune. No queremos más 'matonaje' sindical, patota, complicidad policial, zonas liberadas y sujetos armados que no tienen nada que ver con la lucha obrera", enfatizó Yasky en una conferencia brindada esta mañana en la sede de la CTA nacional, situada en la calle Piedras 1035, de la Capital Federal.


La otra realidad no oficial


1-Los negocios millonarios que le adjudican a Pedraza

Los negocios del titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, comienzan a salir a la luz tras el crimen del joven Mariano Ferreyra.
Los negocios del titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, comienzan a salir a la luz tras el crimen del joven Mariano Ferreyra.
El diputado nacional de la Coalición Cívica Horacio Piemonte denunció ayer que el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, y el jefe de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, promovieron “empresas fantasma” para el “saqueo de los ferrocarriles”.
El legislador encuadró el asesinato del militante del Partido Obrero (PO) Mariano Ferreyra en la precarización laboral derivada de los servicios brindados en la línea Roca por compañías tercerizadas contratadas por la Ugofe, concesionaria de capitales privados y estatales.
“Existe un fraude que involucra al titular de la Unión Ferroviaria (por Pedraza), en complicidad con el ministro de Planificación, De Vido, y empresas fantasma”, denunció Piemonte en un comunicado de prensa.
La denuncia se condice con lo publicado ayer el diario Clarín , que informó que el hijo y la mujer de Pedraza están investigados por presuntos negociados con el Belgrano Cargas.
El diario consignó que Maximiliano Pedraza integra la Cooperativa Unión Mercosur, encargada de reemplazar durmientes y vías en la línea General Roca. La cooperativa fue creada en 2007 y la encabeza Raúl Castellanos, de la Unión Ferroviaria.
Además, la ex ministra de Salud Graciela Ocaña reveló que la administradora Nosal, manejada por el procesado empresario Néstor Lorenzo, de la obra social bancaria, “es la misma de la Unión Ferroviaria”.
El informe cita que Piemonte denunció a Pedraza en una causa por la que se investiga el “supuesto pago indebido de subsidios del Estado por 10 millones de pesos” a la empresa ferroviaria que conduce Pedraza, en base a “facturas falsas y empresas fantasmas”.
En ese expediente también es investigado el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime. La denuncia alcanza además a Claudia Isabel Coria, actual pareja de Pedraza y miembro del consejo del Belgrano Cargas.
En otro expediente, la Cámara del Crimen porteña procesó al sindicalista por la “retención indebida de dinero de los trabajadores ferroviarios para pagar futuros servicios fúnebres. El procesamiento por “administración fraudulenta” se resolvió en 2000 en función de una denuncia del entonces fiscal Norberto Quantín. Según el informe periodístico, Pedraza retenía “cinco pesos” de los sueldos de los ferroviarios para un fondo de sepelios. El convenio era con la Asociación Mutual Intersindical de Recíproca Asistencia y Protección Integral que, a su vez, subcontrató parcelas privadas.
En la causa se refirió el “pago de retornos” por los 55 millones de pesos que cobró la Mutual Intersindical. También se rastreó la compra de un avión que nunca proveyó servicios de traslados fúnebres y que, se cree, era usado por directivos de la Unión Ferroviaria



2- Moyano, un socio necesario que tira para atrás

El Gobierno pretende que se identifique rápido al autor material del crimen del militante del Partido Obrero. No vaya a ser cosa que las repercusiones lleguen hasta sus socios de la CGT. Julián Cañas.
El círculo íntimo de Julio Cobos recuperó la ilusión. Al vicepresidente le bastó otro voto (en este caso positivo) para aprobar la ley del 82 por ciento móvil de las jubilaciones, luego vetada por la Presidenta, y una furibunda embestida de Hugo Moyano para recuperar el protagonismo en el escenario político.
De este modo, el vicepresidente alimentó la llama de su candidatura presidencial, que pareció haber ingresado en una amesetamiento en los últimos meses.
“Si gana Cobos, vamos a salir con Pablo (su hijo, titular del gremio de los camioneros) y los chicos a la calle”, advirtió, con tono de amenaza, el titular de la CGT, envalentonado por la multitud que logró llevar la semana pasada a la cancha de River.
Algunos encuestadores, tal vez exagerando, se animaron a comparar esta amenaza de Moyano con aquel gesto de Herminio Iglesias –ya inscripto de la historia política– cuando quemó un ataúd con los colores de la UCR, en el cierre de la campaña presidencial del PJ de 1983. Este acto ayudó para que el radical Raúl Alfonsín llegara a la Casa Rosada.
Aquel arrebato de Iglesias, un dirigente con el mismo nivel de rechazo popular que influencia en el PJ de los años ‘80, es comparable –en otro contexto– con el poder que Moyano tiene hoy en el oficialismo.
Moyano es un socio imprescindible para los Kirchner. Con el manejo del poder sindical, el líder cegetista hace un gran aporte para consolidar al kirchnerismo. Aunque también se puede convertir en un contrapeso, en la ambición del matrimonio presidencial de continuar gobernando.
El episodio del asesinato de Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero, puede terminar salpicando a Moyano.
El titular de la Unión Ferroviaria, Hugo Pedraza, uno de los denominados “Gordos”, es socio de Moyano en la conducción de la CGT y del manejo de la caja que el sindicalismo utiliza para conservar cuotas de poder.
Pedraza puede quedar comprometido en la investigación de la muerte del militante del PO. Moyano, viejo zorro en esta lides, recibió ayer a trabajadores despedidos de la línea Roca. Pertenecen al grupo que protestaban en las vías cuando fueron emboscados por una columna de la Unión Ferroviaria.
Los Kirchner siguen con atención los pasos de la fiscal que investiga la causa. Ayer a media tarde, el ex presidente Néstor Kirchner adelantó que habría “importantes novedades” en el caso.
Pareció una definición más en al fárrago de declaraciones por este crimen. Pero, no fue una definición ingenua: el Gobierno aspira que la justicia encuentren rápido al autor material del crimen. Prefiere presentarlo como un hecho aislado de una persona “violenta” y que las raíces de los autores intelectuales sean lo menos profundas posible. No sea cosa que llegue a tocar a sus socios de la CGT




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Redudiamos este tipo de acciones y pedimos la reicorporacion ya de los trabajadores tercerizados y el esclarecimiento, juicio y castigos a los asesinos de Mariano Ferreyra, quien fue una victima mas del enorme aparato estatal que ampara a las burocracias sindicales.



El Cuerpo de Empleados de Farmacity

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