Farmacity en lucha

Farmacity en lucha
Trabajadores de Farmacity

sábado, 5 de mayo de 2012

Los negocios que Farmacity prioriza...

Los negocios que Farmacity prioriza antes que la suba salarial hacia sus trabajadores...


 


La góndola de los medicamentos libres.


Farmacity llegó a la Argentina en 1998 y hasta mayo de 2011 contaba con 4.000 empleados a su cargo. La empresa ocupó el mercado en una década. Vende más del 40% de los medicamentos en la ciudad y mueve 1.800 millones de pesos por año. Ya tiene más de 100 locales en Capital, donde cerraron unas 1.600 farmacias de barrio. Los vínculos de la empresa con funcionarios PRO y el veto de Macri que le aseguró el negocio de los productos de venta libre al gigante farmacéutico.

Viernes 4/5 : Provincia de Buenos Aires; analiza usar un bono a proveedores, y las farmacias ya se preguntan qué pasará con la dispensa de los medicamentos 

Miercoles 2/5:  Más control de los medicamentos; la ANMAT publica lista online de fármacos autorizados para la venta.

Viernes 27/4: Farmacéuticos en alerta; se viene el sistema de trazabilidad y hay más dudas que certezas

Jueves 26/4: Trazabilidad; Farmacéuticos de Lanús analizarán sistema nacional.

Miercoles 25/4: CAFAR en Lanús; el pleno de la Caja conversó con los colegas lanusenses sobre el sistema previsional farmacéutico.

Martes 24/4: CAFAR se presenta en Lanús para hablar del sistema previsional farmacéutico de la Provincia.

Lunes 23/4: Con gran participación, cerró el curso de atención farmacéutica en el Colegio Profesional de Lanús.

Miercoles 18/4: Informe especial; obras sociales con cuentas “en llamas” complican el futuro de las farmacias Farmacity que llegó a la Argentina en 1998 y hasta mayo de 2011 contaba con 4.000 empleados a su cargo. La firma señala que desde su arribo ha invertido en el país poco más de 400 millones de pesos.





Farmacity deja su huella, por donde pasa...


Los efectos de su despliegue son resistidos por las cámaras que nuclean a los farmacéuticos de barrio o tradicionales. Ricardo Aizcobe, presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina, señala que "en la ciudad de Buenos Aires se cerraron cerca de 1.600 farmacias". "Quebró casi el 50 de los locales que había hace unos años". Según relata Aizcobe, Farmacity con­dena a las farmacias de barrio a bajar sus persianas de forma definitiva, a través de rifas y promociones. "Las farmacias tradicionales tienen una brecha de tiempo en­tre que pagan el producto de la droguería y lo venden al consumidor de casi 28 días. Si es para obras sociales ese lapso se estira a 60. Para cubrir el desfase se apela a lo que ingresa de la venta de productos biomédicos como frascos de urocultivo, gasas, vendas, jeringas, agujas u otros elementos vinculados a la industria farmacéutica.
El problema es que Farmacity con sus lógicas de promo­ciones y ofertas absorbe ese dinero al contado que le permite a la farmacia de barrio superar el desfase y ahí se produce el rojo que va incrementándose rápidamente. Además la cadena obtiene mejores plazos de las obras sociales por el volumen que maneja", relata Aizcobe. Hasta aquí no sería más que una dis­puta comercial. Sin embargo, tienen consecuencias sociales ya que Farmacity no pone sucursales en sectores carenciados o rurales sino en grandes avenidas o barrios luminosos. Pero Farmacity tiene otros intereses además de vender chocolates.
Entre sus accionistas más importantes figura Me­rril Lynch, uno de los fondos buitre con los que tuvo que negociar el Estado argentino tras el default. "Tiene el 18 por ciento del paquete accionario", señala Néstor Caprov, quien dirige el portal especializado en temas de salud y far­macéuticos www.miradaprofesional.com. "Además -agrega Caprov-, Farmacity sabe camuflarse ante las víctimas. Desde hace un tiempo, en sus cajas la gente puede retirar sumas de dinero de aproximadamente 150 pesos. Farmacity en reali­dad es un fondo común de inversiones con capitales exter­nos que no dejan su ganancia en el país. Esto es clave para entender cómo se atenta contra el trabajo argentino que da la red de farmacias pymes y que garantizan las campañas públicas de vacunación, la información a los pacientes del buen uso de los medicamentos y el cumplimiento de los tra­tamientos. Es decir, ni más ni menos, esas 15 mil farmacias a lo largo y lo ancho de nuestro país son polea fundamental de la atención primaria. Por eso, los propietarios de las farma­cias no deberían ser sociedades anónimas, porque el Estado debe tener herramientas para garantizar la salud pública. El medicamento es un bien social. Hay varias provincias donde Farmacity no entra justamente por esto.





La magnitud del problema.

 Los medicamentos de venta libre llamados OTC surgieron como una necesidad de los laboratorios en los 90 de­bido a que las patentes de buena parte de sus marcas estaban por vencer y para las casas matrices su comer­cialización significaba -significa- la mayor parte de sus ingresos. Estos medicamentos ya tenían una experien­cia de fiabilidad y por eso se permitió su venta libre. Sin embargo, no se trata de sustancias inocuas sino que pueden tener efectos adversos. "Son remedios que no pueden ser agarrados de una góndola sin un consejo profesional. El Ibuprofeno, por ejemplo, puede produ­cir problemas en los riñones sino se ingiere en forma dosificada. Ese consejo ¿quién se lo va a dar?, si desde la cadena solo le dicen al paciente -que para ellos es un cliente- vení consumí", apunta Aizcobe.Según cifras de la industria farmacéutica, en la actualidad el 40 por ciento de los medicamentos que atien­den las prepagas son vendidos por Farmacity. En los gran­des centros urbanos uno de cada cuatro medicamentos que se venden en las grandes ciudades lo vende esta cadena. En el extranjero, tener un 5 o 10 por ciento del mercado se considera posición dominante y para ello hay regulación que defiende la competencia. Farmacity ha sido denunciada por violar estas normas aún sin resultados a la vista.
 Aizcobe destaca, además, la incidencia negativa de Farmacity en el segmento farmacéutico de la ciudad.




Farmacitiy: 24 horas abierto a los buenos negocios

El combo ofrece la posibilidad de comprar un multivitamínico Centrum más un producto para la acidez y llevarse un DVD de regalo; otra superoferta incluye un paracetamol que vendrá acompañado de una silla playera si al cliente le sonríe la fortuna en el sorteo de enero. Comprar varios blísteres significa entonces tener más chances de ganar el premio. Otra posibilidad es combinar un frasco de Hepatalgina con unos Marroc y unas deliciosas M&M junto a un jugo de frutas tropicales mezclado con una Buscapina. Esta potente mixtura puede ser el camino a uno de los 15 GPS que también se sortearán en enero.
En todos los casos, se trata de promociones que la cadena Farmacity ofrece a sus clientes durante estos días de calor. Las combinaciones de medicamentos con golosinas son escenas que se repiten en todos los locales de la célebre cadena farmacéutica beneficiada por el reciente veto a la ley 4.015 decretado por el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri. Esta norma, presentada por el legislador de la UCR Rubén Campos, prohibía la comercialización de medicamentos en kioscos y góndolas y había sido aprobada el 17 de noviembre contando con 31 votos a favor y 21 en contra.
 La iniciativa vetada ponía en sintonía a la Capital Federal con el resto del país. A nivel nacional, la venta de remedios en kioscos no está permitida desde que se sancionó la ley 26.156, que incluso contó con el apoyo de los diputados del PRO. Para la oposición al macrismo, la motivación para vetar la 4.015 tiene raíces ideológicas ya que, según consideran, el ingeniero ve a los medicamentos como un bien mercantil y no como un bien social. Pero también destacan los fuertes lazos de amistad entre los interesados en que se vendan medicamentos en los kioscos y que al mismo tiempo se ubican en lugares estratégicos y muy próximos a los principales dirigentes del PRO. 






Los numeros del negocio.

Uno de los sectores que más propugnó para que Macri vetara la 4.015 fue la Cámara Argentina de Productores de Especialidades Medicinales de Venta Libre (Capemvel). Ellos son quienes más facturan con esta clase de medicamentos, los llamados OTC. "El mercado de venta libre representaba el 14 por ciento del total de las ventas en 2001 con 49.925.961 unidades. Ese mismo mercado, marketing publicitario mediante, en 2008 había trepado al 26,6 por ciento total de la facturación con 133.500.296 unidades. Y 2010 cerró con una facturación de casi 1.700 millones de pesos y alrededor de 150 millones de unidades", detalla Alberto Ferrari, periodista especializado en temas que refieren a la industria farmacéutica y que investiga de cerca la trayectoria de los laboratorios que lucran en nuestro país. "La venta libre de medicamentos creció casi 200 por ciento desde 2001. Y en 2010 representó el 28 por ciento del total de unidades vendidas en el mercado farmacéutico argentino, con un incremento de 12,05 por ciento entre noviembre de 2009 y noviembre de 2010, de acuerdo con las estadísticas aportadas por la propia industria", agrega el investigador. Lo cierto es que más allá de los números exorbitantes el director ejecutivo de la Capemvl es el empresario Juan Tonelli, actual pareja de la diputada PRO Gabriela Michetti. Ése es, según esgrimen opositores al macrismo, el motivo que incentivó a los legisladores del riñón michettista a pugnar para que la Ciudad no se acogiera al criterio nacional de la ley 26.516 que prohíbe la comercialización de remedios en cualquier lado.
Diario Z pudo chequear que en los días en que se debatía la norma aprobada y luego vetada, el legislador del PRO Helio Rebot se acercó hasta el despacho de Jorge Selser, edil de Proyecto Sur y presidente de la Comisión de Salud de la Legislatura, para negociar que, a cambio de no permitir la venta en los kioscos se le diera el visto bueno para que lo haga Farmacity en góndolas, algo que la ley prohíbe. A Rebot le fue mal en la negociación. Este cronista dejó varios mensajes en el celular de su vocero pero no obtuvo respuesta al cierre de esta edición.En la web de la Capemvel se consigna que su comisión directiva está compuesta centralmente por representantes de los principales laboratorios del mundo tales como Pfitzer, GlaxoSmithKline (recientemente investigada por un escándalo que incluyó irregularidades en la confección de protocolos para vacunar a niños durante ensayos clínicos), Novartis, Bayer y Boehringher Ingheleim, entre otros poderosos jugadores. Sólo unas pocas casas elaboradoras de medicamentos son de carácter nacional. Ellas son Bagó y Sidus. "Justamente los laboratorios de nuestro país son los que respetan la normativa vigente y no venden sus productos fuera de las farmacias ni los ubican en las góndolas de Farmacity", señala el doctor Ricardo Aizcobe, presidente de la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA).




Tu amigo, Tu hermano

Pero los vínculos entre el gobierno porteño y la cadena farmacéutica exceden a la pareja Tonelli-Michetti y llegan hasta el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta: "Es íntimo amigo de Mario Quintana, el CEO de Farmacity", apunta Aizcobe. Quintana vino de Estados Unidos hace 13 años con el modelo Farmacity. Se trata de un empresario exitoso. Según señaló a Diario Z un fabricante de artículos de perfumería que pidió reserva de su identidad, al llegar le dijo: "En un año tendremos 19 sucursales". Y así fue. Los lazos se anudan cuando se comprueba que la cadena farmacéutica es parte del Grupo Pegasus, también dueño de las marcas Freddo y Musimundo y que está bajo el mando de Nicolás Caputo, el compañero de Macri en el colegio Cardenal Newman. Caputo tiene importantes responsabilidades en proyectos de envergadura vinculados a la construcción que involucran a la firma IRSA tales como el megaemprendimiento inmobiliario bajo el nombre Solares de Santamaría en la ex ciudad deportiva de Boca Juniors (al lado de la Reserva Ecológica); un shopping en Caballito resistido por sus vecinos y la edificación del Shopping Dot Baires que los vecinos de Saavedra han criticado por dañar la infraestructura de los servicios del barrio.
Los vínculos entre Farmacity, Caputo y Rodríguez Larreta se hacen nítidos al conocerse que Augusto, hermano del jefe de Gabinete, se desempeñó como gerente de relaciones institucionales del Grupo IRSA hasta hace muy poco tiempo y que actualmente es uno de los lobbistas más importantes de la firma. El otro vínculo que denuncian desde la oposición es que el actual secretario de Medios del gobierno de la Ciudad, Miguel de Godoy, tiene vínculos aceitados con la cadena farmacéutica. Godoy es dueño de MDG Comunicación e Imagen, una agencia que se dedica a las relaciones públicas, la prensa y la imagen de determinadas empresas. Entre ellas está Farmacity, Pegasus y Capemvel. Diario Z habló con De Godoy, quien dijo que una actividad no tiene que ver con la otra. "Primero, mi empresa existe hace 15 años, antes de toda esta polémica. Segundo, yo estoy de licencia de la firma desde que estoy en la función pública. Y tercero, lo más importante, no soy actor en el mundo de los laboratorios y los medicamentos. Mi empresa hace la comunicación de las marcas. Pero yo no veté la ley, ni impulsé ninguna norma para influir en el mercado de los medicamentos. Así que es cualquier cosa que me hagan esas acusaciones. Son totalmente inconsistentes", se defiende De Godoy. Aizcobe, de COFA, apunta que De Godoy operó personalmente para que tres solicitadas de esa cámara comercial no sean publicadas en los diarios La Nación, Clarín y El Cronista Comercial.







FUENTE: DIARIO Z / investigación: Fransisco Yofre

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